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Experiencias Formativas

La ludoteca, una experiencia única.

Me toca escribir unas palabras respecto a mi etapa vivida en Perú y eso significa ponerme a recordar 6 años atrás…. Y de verdad, tengo tantos recuerdos, anécdotas, vivencias y buenas sensaciones… Fue la etapa de mi vida que más me ha enriquecido como persona, como la persona que soy ahora mismo.

Cuando decidí irme a vivir allí, no me lo pensé mucho. Dejé mucho en España, un trabajo, una casa, alejarme de los míos… pero sabía que iba a merecer la pena. Y efectivamente, tengo el recuerdo de cuando Pascuala ( la mujer que me acogía en su casa, convirtiéndose luego en mi mami peruana), vino a recogerme a ese pequeño aeropuerto de Piura. Nos metimos en un taxi… y en ese trayecto de “aeropuerto – mi nueva casa” me hizo saber que a partir de ese momento mi forma de vida iba a cambiar radicalmente.

Por supuesto que cambió, con un enriquecimiento diario. Por las mañanas colaboraba en un colegio, y estaba en un aula con niños/as de seis años. Ahí me di cuenta que tengo vocación como profesora y que mi capacidad para resolver cualquier cosa en el aula, era fantástica.

Sobre todo había niveles muy dispares con esa edad en el aula, había niños que todavía no eran capaces de escribir su propio nombre, y por el contrario había otros que sabían leer y escribir, y todos eran compañeros/as de la misma clase. Yo les enseñé muchas cosas, pero es que ellos me enseñaron mucho más. Eran tan agradecidos con todo. Mis compañeras y yo, iniciamos un proyecto de reabrir una biblioteca para el colegio.

Era un espacio que tenían cerrado, y con libros escolares llenos de polvo. Así que nos pusimos manos a la obra y en poco tiempo teníamos una biblioteca adaptada para niños de infantil y primaria. Conseguimos traer cuentos de España, y decoramos con mucha ilusión, convirtiéndose en una biblioteca colorida y llena de personajes de cuentos.

El día de la inauguración de la biblioteca en el colegio, no se me olvidará jamás. Esas caritas de asombro, ese cuidado que tenían por los nuevos cuentos, los dibujos tan bonitos que hacían para decorar aún más la biblioteca… fue fantástico. La biblioteca siempre estaba abierta en el recreo, no sabéis lo que era que sonara la sirena de comienzo del recreo, contar hasta 10 y ver cabecitas de niños/as con sonrisas, asomándose para entrar a la “biblio”.

Por las tardes, era otro mundo… Pasaba de estar por las mañanas en un colegio dando educación formal a irme a las maravillosas ludotecas, a trabajar con juegos, la educación no formal. Reitero esto era otro mundo. A parte, porque las ludotecas estaban en asentamientos humanos, en donde tardabas en llegar, y al poner los pies en la arena, respirabas un magnífico aire de humildad y valores. Estar en las ludotecas me hizo ver la perspectiva de mi vida en España de otra manera… lo materiales que somos, lo egoístas que somos por vivir en un país europeo. La sensación de cuanto estaba en esas ludotecas, me hacía cada día mejor persona, y todo lo he aprendido gracias a ellos y sus sonrisas.

Me siento muy orgullosa de haber podido hacer esta experiencia, de haberme enriquecido tanto humanamente, de que han pasado seis años y sigo con los mismos valores que ellos y ellas me enseñaron. Y todo por haber decidido dejar toda mi vida en España, por comenzar una aventura que no sabía cómo me iba a salir, y arriesgué, dejé todo en España, y lo volvería a hacer una y mil veces.

Esta experiencia al regresar a España, me ha abierto muchísimas puertas. De hecho, cada vez que la cuento, los ojos se me emocionan, son muchas sensaciones vividas que me hicieron crecer. Tengo que dar las gracias a la Fundación Educación y Desarrollo y a la Universidad Autónoma de Madrid por esta oportunidad.

La ludotecas, espacios seguros de crecimiento, desarrollo y diversión para que disfruten todos.

Hace dos años decidí embarcarme en una aventura que ha tenido un resultado esperado pero, a la vez, no planeado. En la maleta metí ganas de trabajar, ilusión por crear y tiempo que dedicar. Me marché a una ciudad del centro de Perú para poder hacer de cooperante con la Fundación Educación y Desarrollo.

La meta de este viaje, entre otras, era la de crear lugares protegidos de riesgos (sociales y físicos) en los que los niños y niñas disfrutaran a la vez que aprendieran. Concretamente, la misión que perseguíamos con mi estancia en Ayacucho era conseguir crear una red que permitiera poner en marcha ludotecas en la ciudad; tal y como la Fundación ya había hecho en otros lugares como Piura.

Con estos espacios prentendíamos que los niños y las niñas ayacuchanos/as pasaran tiempo en las ludotecas con la siguiente convicción: las interacciones que se producen en estos espacios, que usan el juego como herramienta, no sólo facilitan la adquisición de valores, sino también el desarrollo y aprendizaje de habilidades personales y sociales. Así, en cierta medida, pretendíamos que la ciudad de Ayacucho, que tanto sufrió durante los noventa, recuperara un poco de la luz perdida a través de las ilusiones de los más pequeños/as.

Personalmente, me encargué de establecer compromisos sociales y de buscar recursos humanos que nos facilitaran coordinadores y monitores, así como espacios físicos en los que establecer las ludotecas.

Este proceso llevó su tiempo, actualmente podemos decir que las ludotecas funcionan en diferentes barrios de la ciudad, con una red de voluntarios que permiten que los niños y las niñas pasen parte de su tiempo libre en estos lugares en los que crecen, se desarrollan y se divierten sin tener que preocuparse de nada más que jugar.

Hace dos años tuve la oportunidad de formar parte de la Fundación Educación y Desarrollo @feducaydesarrol, de poder ayudar a los demás y cooperar en un proyecto que esperemos que continúe extendiéndose a diferentes lugares. El juego hace posible que los niños y niñas de Ayacucho puedan crecer en espacios seguros; ahora se ha de seguir trabajando para establecer una red de ludotecas sólida.

Mi experiencia en Piura como maestra infantil.

Ya han pasado muchos años que estuve en Piura (Perú) realizando mis prácticas curriculares en la Institución Educativa 14007 y en tantas ludotecas que fomenta la Fundación Educación y Desarrollo, como no recordarlas:

Antes quiero hacer un recordatorio por las ludotecas que estuve.

Los Pepones en el Asentamiento Humano Los Polvorines junto a Ingrid, Karina y sus hijos. Quería recordar a Daniela, la hija de Karina. Además de las voluntarias de la Universidad Uladech: Paula, Dilcia e Ivette

Las Montero en Ministerio en Castilla junto a Nataly con su familia, con gran involucración de su mamá Juana y del voluntario Adrián. Además de las voluntarias de la Universidad Uladech: Solange y Jessica.

Obsequium Pauperum en la Avenida Circunvalación con el grifo Petroperú junto a Christian y sus voluntarios, también a la ludoteca de Nuevo Horizonte en Tacalá junto a Elizabeth.

Nueva Esperanza con Gina. – Ludoteca Canat conociendo a Dejan, voluntario alemán y a otros voluntarios, En todas estas ludotecas me sentí muy acogida gracias en parte a los encargados de las mismas y a tantos niños/as que formaron parte de ellas.

Estuve en otras ludotecas de forma esporádica conociendo y estando con Brenda y otros voluntarios. Tengo que reconocer pasado el tiempo que lo echo de menos, puesto que me ha servido para darme cuenta de las dificultades presentadas en la zona de Piura posteriores a las inundaciones. Me he sentido muy acogida a haber conocido a gente genial que todavía sigo manteniendo el contacto y que se siga manteniendo el cariño mutuo.

Agradezco a la Fundación Educación y Desarrollo @feducaydesarrol por acercarme al conocimiento de estas prácticas. También quisiera agradecer a Juanjo por su disponibilidad para llevarme a conocer nuevas Ludotecas.

Fue muy gratificante llevar los cuentos a la Institución Educativa 14007 de la Urbanización Piura donde realice mis prácticas en el aula de cinco años de la etapa inicial junto a la profesora titular Magali Cano y a su auxiliar Angélica. Además, ha hecho que me de cuenta la valoración de las cosas en sí misma, he sentido que soy más responsable puesto que realice el viaje completamente sola, sólo con la ayuda de mi propia institución que me permitió llegar finalmente a mi destino final: Piura. Tengo que reconocer que esta experiencia vivida jamás la olvidaré y hará que valoré mas las cosas del día a día.

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